Fallo hepático: esperanza de vida y factores determinantes
Recibir un diagnóstico de fallo hepático fulminante es una de las experiencias médicas más chocantes que puede pasar una persona.
El hígado es un órgano primordial que se encarga de depurar toxinas, metabolizar nutrientes y mantener el equilibrio del organismo.
Cuando falla, todo cuerpo se ve marchitando pero: ¿Cuál es la esperanza de vida en esta enfermedad hepática?
Factores como la causa del daño hepático, el estado general del paciente y como responde al tratamiento pueden cambiar por completo la evolución.
Vamos a arrojar luz a tu mar de preguntas, y si has sufrido esta enfermedad en primera persona o la ha sufrido un familiar ánimos, te vamos a dar la información que necesitas.
¡Hacer Test de Longevidad!¿Qué es el fallo hepático?
El fallo hepático también llamado insuficiencia hepática es una afección en la que el hígado empieza a tener fallos impidiendo llevar a cabo sus funciones vitales como producir proteínas, hacer un metabolización correcta o regular la coagulación sanguínea.
En algunas personas aparece de la noche a la mañana (insuficiencia hepática aguda) incluso sin haber tenido problemas con el hígado anteriormente, por otro lado puede suceder con un progresión en el tiempo, pueden ser meses o años, y generalmente aparece si has tenido otros problemas hepáticos como la cirrosis o la hepatitis crónica.
En este caso se conoce como insuficiencia hepática crónica, además existe otra variante y es la insuficiencia hepática aguda sobre crónica, que aparece cuando un hígado con daños anteriores tiene un gran descompensación con potencial de muerte.
En España se estima que entre un 1% y un 2% sufre cirrosis hepática (una de las causas más frecuentes de la insuficiencia hepática) es más común que lo sufran los hombres de unos 50 años.
Según datos actuales, el hígado graso (esteatosis hepática) afecta a una cuarta parte de la población adulta.

Causas
Esta enfermedad no aparece de la nada, es la consecuencia de alguna enfermedad o daños acumulados en el propio hígado, la información es poder y ahora vas a entender esta afección:
- Cirrosis hepática provocada por alcohol, hepatitis crónicas o hígado graso avanzado.
- Infecciones víricas como la hepatitis B y C, que pueden desencadenar insuficiencia hepática.
- Consumo de fármacos o tóxicos en dosis altas (por ejemplo, el paracetamol en sobredosis).
- Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), signo de que el hígado ya no filtra ni regula de forma adecuada.
- Trastornos metabólicos y autoinmunes que comprometen la función hepática.
- Cáncer hepático o metástasis que dañan de forma irreversible el órgano.
- En casos terminales, cuando no existe recuperación posible, la única opción es el trasplante de hígado.
Lo que nos dicen los datos de España es que un 6% de la población tiene un trastorno por culpa del consumo de alcohol, y es la causa más frecuente de enfermedad hepática crónica.
Síntomas
Los síntomas aparecen progresivamente en el tiempo, a veces pueden manifestarse de manera repentina sobre todo en casos de insuficiencia fulminante.
Estas señales reflejan un claro problema en el hígado.
Reconocerlos a tiempo es crucial para buscar ayuda médica inmediata y evitar complicaciones irreversibles:
- Ictericia (color amarillento de piel y ojos).
- Dolor o presión en la parte superior derecha del abdomen.
- Ascitis (acumulación de líquido en el abdomen).
- Cansancio extremo y debilidad generalizada.
- Náuseas, vómitos y pérdida de apetito.
- Hematomas y sangrados fáciles por déficit de coagulación.
- Confusión mental, desorientación o somnolencia (encefalopatía hepática).
Fallo hepático esperanza de vida
La esperanza de vida en pacientes con fallo hepático depende de distintos factores: la causa del daño hepático, la rapidez de actuación y tratamiento, la presencia de complicaciones como ascitis, hemorragias digestivas o encefalopatía hepática, entre otros.
El pronóstico varía notablemente entre el fallo hepático agudo y el fallo hepático crónico, por lo que conviene diferenciarlos.
Fallo hepático agudo: ¿Cuánto puede vivir un paciente?
El fallo hepático agudo es poco frecuente pero demoledora, se caracteriza por la pérdida rápida de la función hepática en pacientes previamente sanos.
Diversos estudios han indicado que la mortalidad sin trasplante puede superar el 70%.
En los casos tratados de forma intensiva en unidades de cuidados especializados, la supervivencia a corto plazo (semanas a meses) oscila entre el 25% y el 45% sin trasplante, mientras que con trasplante hepático la tasa de supervivencia a 1 año llega 65–80%, dependiendo de la causa y de la salud del paciente en el momento de la cirugía.
Fallo hepático crónico: esperanza de vida y pronóstico
El fallo hepático crónico suele ser consecuencia de enfermedades como la cirrosis hepática, la hepatitis B o C crónica, el alcoholismo y la enfermedad por hígado graso no alcohólico (EHGNA).
El pronóstico se valora mediante escalas como Child-Pugh y MELD (Model for End-Stage Liver Disease).
- Los pacientes en Child-Pugh A (fase compensada) pueden tener una supervivencia media superior a 12–15 años si se controlan los factores de riesgo.
- En Child-Pugh B, la esperanza de vida desciende a una media de 7–9 años.
- En Child-Pugh C (fase descompensada, con ascitis, hemorragias o encefalopatía), la supervivencia media puede reducirse a 1–3 años sin trasplante.
Según la European Association for the Study of the Liver (EASL, 2018), la mortalidad anual en pacientes con cirrosis descompensada puede superar el 20%, lo que convierte al trasplante en la mejor opción terapéutica para prolongar la vida y mejorar la calidad de la misma.
En España, el Registro Español de Trasplante Hepático informa que la supervivencia tras un trasplante se sitúa en torno al 85% al año y alrededor del 70% a los 5 años, lo que refleja el enorme impacto positivo de esta intervención en el pronóstico vital.
Tratamiento
A la hora de ponerse manos a la obra con la situación no te vuelvas loco, tu médico de cabecera será quien dictamine que tratamiento es el mejor para ti, todo dependerá del estado en que te encuentres, como te ha afectado y el progreso de la afección, sin más dilación obsérvalas:
Tratamiento farmacológico
- N-acetilcisteína (NAC): fundamental en intoxicación por paracetamol.
- Antivirales: en hepatitis virales fulminantes.
- Inmunosupresores/corticoides: en casos de hepatitis autoinmune.
Terapia de reemplazo hepático artificial
Sistemas como MARS (Molecular Adsorbent Recirculating System) o dispositivos bioartificiales permiten depurar toxinas de forma temporal hasta que el hígado se recupere o se realice un trasplante.
Trasplante de hígado
Es la única opción curativa en fallo hepático irreversible. En España, la supervivencia tras el trasplante alcanza el 85 % al año y alrededor del 70 % a los 5 años (Fuente: Organización Nacional de Trasplantes, ONT).
Posibles complicaciones
El fallo hepático, tanto en su forma aguda como crónica, no solo compromete la función del hígado, sino que también desencadena una cascada de alteraciones sistémicas potencialmente mortales. Las principales complicaciones son:

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Ascitis y peritonitis bacteriana espontánea
La acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) incrementa el riesgo de infección peritoneal, lo que multiplica la mortalidad si no se trata de forma precoz.
Coagulopatías y hemorragias digestivas
El hígado dañado no produce factores de coagulación suficientes, aumentando el riesgo de hemorragias, especialmente de varices esofágicas y gástricas.

Insuficiencia renal (síndrome hepatorrenal)
El fallo hepático avanzado puede desencadenar insuficiencia renal aguda funcional, con muy mal pronóstico sin trasplante.
Sepsis y disfunción multiorgánica
El estado de inmunodepresión y la inflamación sistémica predisponen a infecciones graves, que pueden llevar a shock séptico y fallo de múltiples órganos.
Fuentes:
https://www.univadis.es/viewarticle/nuevo-test-detecta-el-riesgo-desarrollar-cirrosis-2023a1000pju
https://elpais.com/sociedad/2025-03-04/la-epidemia-del-higado-graso-frustra-casi-una-de-cada-tres-donaciones-del-organo-en-espana.html
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25458515/
https://www.wjgnet.com/1007-9327/full/v22/i4/1523.htm
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Manuel de la Peña, M.D., Ph.D.
Director de la Cátedra del Corazón y Longevidad, Doctor “cum laude” en medicina, profesor de cardiología, escritor, académico, investigador y con experiencias de éxito en gestión.
