Estrés crónico

Manuel de la Peña, M.D., Ph.D.

Estrés crónico

Estrés crónico 800 518 Manuel de la Peña MD, Ph.D.

Todos los días levanto los ojos y me encuentro de frente con las obras de Marañón, heredadas de mi querido padre. Pienso a menudo en lo que decía don Gregorio: «la capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual». Hoy vivimos frenéticamente y padecemos una de las peores plagas de este siglo: el estrés. En principio no le damos ninguna importancia, hasta que se sitúa en un primer plano de nuestra vida. Ya sé lo que piensa el lector: «el tiempo es oro».

Inactividad física estrés Estrés crónico sharon mccutcheon tr1po6kOWEc unsplash No obstante, también debe recordarse que «la salud es un tesoro» y solo alcanza su máximo valor cuando se pierde. Hasta la salud necesita descanso. Como muy bien lo define la Organización Mundial de la Salud (OMS), el estrés es «el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción». Podría considerarse una reacción física y emocional compleja que todo el mundo experimenta al enfrentarse a un reto o una situación que se percibe como amenazante. Los cambios que se producen en el organismo en estas circunstancias permiten responder adecuadamente a las demandas externas, pero exigen una energía adicional para enfrentarse a un peligro o desafío. En estos casos, el organismo reacciona con incremento de la frecuencia cardíaca, hipertensión arterial, dilatación bronquial, dilatación de las pupilas, aumento de la tensión muscular, movilización de los ácidos grasos (que puede originar un incremento de lípidos en sangre) y aumento de la coagulación. Después de hacer frente al reto, el cuerpo se relaja y el organismo recobra su estado normal. El organismo tiene así la oportunidad de recuperarse físicamente, lo que se acompaña de un sentimiento de satisfacción emocional por haber hecho frente a un desafío. El estrés actúa como un factor de motivación para vencer y superar obstáculos, por lo que podría decirse que es un elemento que ayuda a alcanzar el éxito ante los desafíos que se puedan presentar. Una vez resuelto el problema, el organismo vuelve a su normal funcionamiento y recupera su equilibrio. Este comportamiento normal y deseable se denomina eutrés o estrés positivo.

Ahora bien, como dice mi amigo del alma, Ramón Tamames, «por las mañanas, cuando nos levantamos, nos tenemos que enfrentar a la entropía». El mero hecho de imponer orden en el caos reinante crea un estado de alerta que solo se supera con una actitud mental positiva. En ese aspecto cobra sentido una expresión de Walt Disney: «todos nuestros sueños pueden hacerse realidad si tenemos el coraje de perseguirlos».

Cuando las situaciones estresantes no finalizan (o consideramos que no han finalizado), las demandas de la situación pasan a ser excesivas para nuestro organismo. El cuerpo no puede recuperarse y sufre, por tanto, un gran desgaste. El estrés comienza a cronificarse y se convierte en distrés o estrés negativo. Su influencia es nociva, ya que amenaza el correcto funcionamiento del organismo. Como dijera Heráclito, «la salud humana es un reflejo de la salud de la tierra».

estrés crónico estrés Estrés crónico mubariz mehdizadeh 344159 unsplash Como muy bien sabrá el lector, un «estresor» es cualquier situación susceptible de provocar estrés. Algunos de los diferentes desencadenantes de este proceso son estímulos ambientales dañinos, percepciones de amenaza, alteración de las funciones fisiológicas (enfermedades, adicciones, etc.), aislamiento y confinamiento, presión grupal y frustración. Llegado este momento, conviene detener el reloj y pensar en las palabras de Goethe: «vivir sin un ideal es vivir a medias». Reconocer los estresores y aprender a manejarlos y a mantenerlos bajo control es la única manera de afrontar el estrés. Coincido aquí con Pitágoras y su sabio consejo: «antes que al médico, llama a un amigo».

Las reacciones ante el estrés cambian según las características individuales de cada persona. Algunas de las más típicas son:

  • Fisiológicas: aumento del ritmo cardíaco, la presión sanguínea, la tensión muscular, la sudoración y la secreción de adrenalina, así como respiración superficial con mayor frecuencia.
  • Emocionales: miedo, irritabilidad, humor depresivo, ansiedad, enojo y motivación disminuida.
  • Cognitivas: atención disminuida, reducción de la percepción, olvidos, pensamiento menos efectivo, reducción en la capacidad de aprendizaje y de resolución de problemas.
  • Conductuales: disminución de la productividad, aumento en el consumo de cigarrillos, incremento del consumo de drogas y/o alcohol; se cometen errores y aumentan las bajas por enfermedad.

Según la teoría del síndrome general de adaptación desarrollada por Hans Selye, el estrés se manifiesta como un proceso que consta de tres fases. La primera es la fase de alarma, en la que todo el organismo adopta un sistema de alerta y se activa el sistema nervioso autónomo. Después, comienza la fase de adaptación, en la que se produce la movilización del aguante físico, emocional y mental para resistir el estrés. Finalmente, aparece la fase de agotamiento psicosomático en la que, al persistir la tensión durante un tiempo, se produce una disminución de las defensas del organismo. En estas reflexiones recuerdo una frase de Franz Kafka: «en la lucha entre uno y el mundo, hay que estar de parte del mundo».

Estrés crónico estrés Estrés crónico david hofmann XmD4gx8jsXE unsplash Durante la fase de agotamiento, el estrés continuo (crónico) hace que el funcionamiento hormonal libere sustancias químicas que dañan tejidos. Se abren así posibilidades a la aparición de diferentes enfermedades, cuando se agotan las reservas físicas y psíquicas. El estado de estrés es tan intenso en esta fase que el organismo se colapsa y la persona afectada ya no puede afrontar las agresiones ni defenderse de ellas.

Cuando Juvenal propuso su célebre máxima «mens sana in corpore sano»,  aludía originalmente a la necesidad de orar para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado. Aún pienso que «el ánimo es la más sana medicina», como diría Salomón.

Pero mi preocupación es cuando se llega a sufrir las manifestaciones clínicas del stress crónico, entre los que destacan: dolores de cabeza, tics nerviosos, insomnio, ansiedad, pérdida del sentido del humor, taquicardias y extrasístoles, tensión y dolor muscular, tics, ardores, indigestión, dispepsia, poliuria, impotencia, amenorrea, frigidez, dismenorrea, fatiga, hipertensión, dolor precordial. De hecho hay estudios de investigación que demuestran la asociación del stress crónico al infarto de miocardio, ictus, ulcera gastroduodenal, y al cáncer, entre otras muchas patologías.

Mi conclusión es que la clave está en el aprendizaje y utilización de técnicas que nos permitan afrontarlo de forma eficaz, entre las que destacan: ejercicio físico, técnicas de respiración y relajación, yoga, tai-chi, pilates, meditación, acupuntura, musicoterapia, escuelas de baile y danza (rock, flamenco, tango, …), entre otras. Y aquí me viene a la memoria Séneca, que decía que “parte de la curación está en la voluntad de sanar”.

Y, para acabar, pienso en la genialidad de mi padre que siempre repetía que “detrás de un problema se esconde una oportunidad”. Sin embargo, el sabio de Winston Churchill iba más allá cuando decía que “el pesimista ve la dificultad en cada oportunidad. El optimista ve la oportunidad en cada dificultad”.

Manuel de la Peña, M.D., Ph.D.

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EL NUEVO LIBRO DE RAMÓN TAMAMES

HERNÁN CORTÉS, GIGANTE DE LA HISTORIA

CON PRÓLOGO DE JOSEP BORRELL

 

El Instituto Europeo tiene el honor de presentar la nueva obra de Ramón Tamames, Hernán Cortés, Gigante de la Historia, en la que el autor cuenta la historia de Hernán Cortés desde una perspectiva global. La presentación tendrá lugar el 31 de marzo a las 12:00 en el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social y se podrá seguir por streaming en las redes sociales de la Fundación. La presentación irá de la mano del célebre Cándido Conde-Pumpido y por el Presidente del Instituto Europeo, el Dr. Manuel de la Peña.

 

Sobre el autor:

Ramón Tamames nació en Madrid en 1933, y es Doctor en Derecho y en Ciencias Económicas por la Universidad de Madrid, habiendo seguido cursos adicionales en el Instituto de Estudios Políticos y en la London School of Economics, y desde 1968 es Catedrático de Estructura Económica. Es autor de gran número de libros y artículos sobre economía española e internacional, así como ecología, historia y cuestiones políticas.

 

Sobre la obra:

«Para 600 millones de hispanohablantes, 500 años después»

Ramón Tamames sitúa, con precisa y bella escritura, al personaje Hernán Cortés en su escenario deslumbrante. Rodeado de otros protagonistas coetáneos, como Moctezuma, Malinche, Cuauhtémoc, Carlos V, el Padre Las Casas, el Gobernador Velázquez, Pizarro, Alvarado, Sandoval, Bernardino de Sahagún, el Tata Vasco de Quiroga y tantos otros. La originalidad de estas páginas estriba en que se visiona a Hernán Cortés desde un enfoque global -en el marco de los grandes descubrimientos y hechos del mundo del siglo XVI, que promovieron el comercio mundial, el mestizaje y la difusión del cristianismo- como un valiente soldado, gran empresario de su propio proyecto, diplomático inteligente y estadista creador de la Nueva España. Un libro indispensable para los casi 600 millones de hispanohablantes.

Presenta:
Cándido Conde-Pumpido
Introduce:
Manuel de la Peña Alonso-Araújo
Presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social

31 de marzo de 2020

Hernán Cortés, gigante de la historia, por Ramón Tamames tamames Canvas, by Bonfire 9788415462644

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