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Mi decálogo personal: Los 10 grandes secretos de la eterna juventud

Los 10 grandes secretos de la eterna juventud

Mi decálogo personal: Los 10 grandes secretos de la eterna juventud

Mi decálogo personal: Los 10 grandes secretos de la eterna juventud 512 344 Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social

Cuando descubres el gran tesoro de los grandes secretos y lo llevas a la práctica, tu vida puede empezar a cambiar muy positivamente, sobre todo si partes del principio de Hipócrates «primum non nocere».

  1. Entrena tu mente para modificar tu conciencia y activar tus pensamientos positivos. Recuerda lo que decía Gregorio Marañón: «La capacidad de entusiasmo es signo de salud espiritual».
  2. Persigue tus sueños. Céntrate en tus deseos e ilusiones y búscalos con tesón. Recuerda a Walt Disney, que decía: «Todos nuestros sueños pueden hacerse realidad si tenemos el coraje de perseguirlos».
  3. No vivas torturándote con el pasado, disfruta cada segundo del presente, estimula tu creatividad, «reinvéntate», y sueña con el futuro. No olvides las palabras de Aristóteles: «La esperanza es el sueño del hombre despierto».
  4. Reza y tómatelo como un hábito para dialogar con Dios, a cualquier hora y en cualquier sitio, porque dará a tu frágil constitución humana una fuerza invencible. Aprende a perdonar y a pedir perdón. Empieza por perdonarte a ti mismo y piensa en el verso de Mario Benedetti: «El perdón es un puñado de sentimientos que a veces nos acaricia cuando el alma llora».
  5. Elimina de tu vida a las personas tóxicas, negativas, malignas y chismosas, «ladrones de energía» que no te aportan valor.Sigue el consejo de Albert Einstein: «No pretendas que las cosas cambien si siempre haces lo mismo».
  6. Rodéate de personas con sentido del humor, divertidas y con conversaciones profundas y no frívolas. Elige como paradigma a Pitágoras, quien decía: «No hagas de tu cuerpo la tumba de tu alma».
  7. Haz las cosas con los cinco sentidos, en busca de la perfección y la armonía entre mente-cuerpo-espíritu. Piensa a menudo en las palabras de Confucio: «Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos».
  8. Vive con un espíritu idealista y solidario, y ayuda a las personas necesitadas de verdad. Experimenta el placer de dar y acuérdate de Teresa de Calcuta: «Da siempre lo mejor de ti y lo mejor vendrá».
  9. Elige los tratamientos más innovadores y tecnológicos que minimicen tu consumo de píldoras y el impacto de sus efectos adversos, y elimina los factores de riego (hipertensión, arritmias, colesterol, glucosa, tabaco…). Recuerda la máxima de Séneca: «Forma parte de la curación el deseo de ser curado».
  10. No olvides que «el tiempo es una imagen móvil de la eternidad», como decía Platón. Por tanto, el mejor detox es beber dos litros de agua al día. Asimismo, consume fruta, verduras y legumbres abundantes y mucho pescado, elimina grasas trans y alimentos transgénicos, realiza un consumo moderado de carnes procesadas, ingiere menos calorías de las que necesita tu organismo (restricción calórica), restringe la sal, consume dosis altas de vitamina C, Omega 3,resveratrol,  haz ejercicio físico diario, muchos baños de mar y gestiona adecuadamente tu ciclo sueño-vigilia, que se encarga de reparar la fatiga física y mental. Parafraseando a Bertrand Russell, «lo más difícil de aprender en la vida es qué puente hay que cruzar y qué puente hay que quemar».

No se trata tan solo de leer este Decálogo, sino de practicarlo cada segundo de nuestras vidas. Si lo cumples, observarás una gran mejoría, porque «si la mente está ocupada con pensamientos positivos, es más difícil que el cuerpo enferme», como afirmaba categóricamente el Dalái Lama.

Dr. Manuel de la Peña MD, PhD