Coronavirus: «Jaque a la humanidad»

    Manuel de la Peña, M.D., Ph.D.

    Coronavirus: «Jaque a la humanidad»

    Coronavirus: «Jaque a la humanidad» 950 468 Manuel de la Peña MD, Ph.D.

    El Covid-19 seguirá circulando y campando a sus anchas hasta que el 70% de la población esté inmunizada. Esto quiere decir que las personas tengan anticuerpos contra la enfermedad, por haber superado el coronavirus. Como muy bien decía Dante: “quien sabe de dolor, todo lo sabe”.

    Según los resultados del admirable estudio de seroprevalencia realizado por el Ministerio de Sanidad, en España tan solo el 5% de la población, es decir, 2.600.000 de personas han pasado la infección del Covid-19. Llama la atención que el 26% de los infectados, es decir, 676.000 personas, han sido asintomáticas, pero contagiosas.

    A pesar de todo, el porcentaje de personas que han pasado el coronavirus es bastante bajo para conseguir una verdadera inmunidad de grupo, que es la que nos protege contra la pandemia.

    En principio, las personas que se han contagiado serán inmunes ante una segunda oleada vírica y, por tanto, se cree que estarían protegidas. Este aspecto es esencial de cara a un potencial rebrote, cuya probabilidad en otoño parece ser bastante elevada. En esta situación, hay que tener muy presente a Napoleón, que decía: “la batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo”.

    Ya nada va a ser como antes. De hecho, los ciudadanos han modificado su ritmo de vida y sus contactos sociales. Ante la probable situación que se pueda avecinar sería un grave error la relajación de la población, desde las salidas en masa a parques y playas, a las aglomeraciones, ya que pueden cambiar negativamente el rumbo de esta crisis sanitaria. Recuerdo lo que decía Alexander Pope: “equivocarse es humano, perdonar es divino”.

    Movimiento ciudadano

    Coronavirus: «Jaque a la humanidad» jaquealahumanidad2De momento, toca quedarse en casa lo más posible, trabajar desde casa todo lo que se pueda, mantener la distancia social de 1,5-2 metros, lavarse frecuentemente las manos y, por supuesto, usar mascarillas FFP-2 de forma habitual, ya que como diría Horacio: “la virtud es el punto medio entre dos vicios opuestos”.

    La ansiedad del confinamiento provoca salidas masivas y no es el momento de cometer el error de un exceso de confianza, ya que todo ello añade incertidumbre y confusión sobre el significado real de una desescalada.

    Precisamente, ayer, haciendo cola en la Farmacia me encontré con mis queridos amigos Michi Primo de Rivera y Nacho Juste, y me sorprendieron gratamente al ver que iban armados hasta los dientes con sus guantes y mascarillas FFP-2.

    En definitiva, se abre un gran debate sobre las nuevas tendencias sociales, tomando como base la colaboración ciudadana y la conciencia social, lo que me trae a mi memoria a Gandhi, que decía: “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

    Cómo se contagia el Covid-19

    Fundamentalmente se transmite a través de gotitas respiratorias que expulsamos en la tos o estornudos cuando estamos infectados. Estas gotas pueden viajar una distancia en el aire y causar infección a través de la respiración e incluso por los ojos.

    Cuando estas gotitas respiratorias de personas infectadas se depositan sobre superficies cercanas, el coronavirus puede sobrevivir una media de entre 3 y 72 horas sobre determinados materiales. Su supervivencia es de 1-2 días en el cartón, ropa, madera y vidrio. Se eleva a 3-4 días en billetes, plástico y acero. En las propias mascarillas quirúrgicas el virus puede sobrevivir hasta 7 días, lo que fortalece la importancia de retirarlas correctamente después de su utilización.

    Hay que evitar tocarnos la cara, y un truco es utilizar la mano no dominante para abrir las puertas, y extremar el lavado de manos con agua y jabón con soluciones hidroalcohólicas o bien utilizando gel higienizante. También se pueden utilizar guantes, que son una barrera protectora frente al virus. En definitiva, “admira a quien lo intenta, aunque fracase”, como diría Séneca.

    Tan solo, en caso necesario se debe acudir a centros sanitarios, para evitar que se repitan las dramáticas escenas de hacinamiento de enfermos infectados, que han provocado escenarios de propagación del coronavirus con un desproporcionado incremento de contagios y víctimas.

    Síntomas

    Las personas que se contagian empiezan a presentar síntomas a los 5-6 días, pero pueden tardar hasta 14 días.

    En la mayoría de los casos, los síntomas más habituales son leves y se trata de fiebre, tos seca, cansancio y dolor de garganta.

    También puede producir dolor de cabeza, diarrea, conjuntivitis y pérdida del olfato o del gusto.

    En los casos más graves, que representan un porcentaje más bajo de la población, aparece dificultad respiratoria, neumonía bilateral, insuficiencia respiratoria,  trombosis y sobrecarga del corazón.

    Mutaciones del Covid-19

    Coronavirus: «Jaque a la humanidad» coronavirus pandemia epidemia 770x395 1Ya conocemos la secuencia de su genoma que circula entre la población y ahora resulta imprescindible realizar un seguimiento de su evolución genética, lo cual permitirá luchar más eficazmente contra la pandemia.

    Según el admirable Francis Collins, padre del genoma humano, el estudio genómico apunta al origen natural del Covid-19.

    El coronavirus se replica cuando entra en nuestras células y por este motivo copia, con exactitud, su propia información genética. Por eso siempre hay pequeñas mutaciones. Esto quiere decir que hay pequeños cambios en las proteínas que se van a sintetizar después y que le dan al virus su morfología y «comportamiento».

    Precisamente son estas variaciones las que hacen que el Covid-19 pueda ser más o menos virulento o, por el contrario, no cambiar en absoluto con respecto a su cepa original, de la que va derivando. En definitiva, a medida que el Covid-19 se expone a la población, van generándose mutaciones, y este es el mecanismo de acción que tiene el virus para ir adaptándose a su “hospedador”.

    En una palabra, la tendencia de los virus es a disminuir su virulencia y su peligrosidad, y la fuerza del Covid-19 estará más disminuida en los futuros rebrotes. Recuerda lo que decía Jules de Gaultier: «en el punto donde se detiene la ciencia, empieza la imaginación”.

    Test masivos y app de geolocalización

    Permiten detectar precozmente a los infectados, investigar sus contactos y aislarlos. Estas medidas son las más eficaces para la contención precoz de fuentes de contagio y recuperar la actividad productiva de las empresas. Por este motivo, es necesario realizarlos con carácter universal a los ciudadanos. Se puede utilizar, para ello, las mismas oficinas de Farmacia y clínicas, ya sean de carácter público o privado, para facilitar la accesibilidad a todo tipo de test. De la misma manera, las apps de geolocalización están demostrando ser una herramienta eficaz en países que lograron controlar la pandemia como es el caso de Singapur o Corea del Sur, manteniendo la actividad productiva de las empresas. Llegados a este punto, hay que tener en consideración lo que decía Kant: “el sabio puede cambiar de opinión. El necio nunca”.

    Influencia del calor

    La mayoría de los virus respiratorios tienen un comportamiento estacional y esto quiere decir que su circulación aumenta en los meses de otoño e invierno, donde obviamente se juntará con la gripe.

    Hay muchas controversias sobre la menor transmisibilidad del virus cuando dé comienzo el verano, pero se cree que se ralentizará la expansión del virus, pero no la detención completa. Hay investigaciones abiertas para realizar un seguimiento, donde al parecer se controla bastante bien con la temperatura y la luz ultravioleta.

    Rebrotes

    La explosión de nuevos casos en Corea del Sur y en Wuhan, así como el ligero repunte en Alemania han despertado el temor a una segunda oleada de coronavirus. Esto ha motivado que las autoridades hayan hecho un llamamiento a la población para que no bajen la guardia con respecto al control de la pandemia, utilizando los test masivos para aislar los nuevos casos. Como diría Nelson Mandela, “no es valiente aquel que no tiene miedo sino el que sabe conquistarlo”.

    Vacunas

    Hay más de 100 candidatos a vacuna y tal vez la tendremos este otoño. Ocho de ellas ya se han empezado a probar en humanos. Todo ello gracias a plataformas ya existentes que estaban trabajando en el desarrollo de otras vacunas. El lanzamiento dependerá de los plazos regulatorios.

    En España, el Centro Nacional de Biotecnologia liderado por Luis Enjuanes y su gran equipo del CSIC están estudiando los virus para modificarlos genéticamente y atenuarlos, con el objetivo de que sirvan como vacunas.

    En China, en marzo empezaron a vacunar a humanos a través de ensayos, que están avanzados en fase II, con tres tipos de vacunas diseñadas por ingeniería genética. Precisamente, hemos mantenido un debate sobre ello en la radio con mi querido amigo, el Profesor Ramón Tamames, doctor Honoris Causa por la Universidad de Pekín.

    En Estados Unidos, la multinacional Johnson&Johnson tiene una vacuna prácticamente desarrollada.

    En Alemania, el laboratorio CureVac va a acelerar su desarrollo gracias a la financiación de 80 millones de euros de la Unión Europea.

    En Oxford, han empezado a vacunar a voluntarios sanos de 18-55 años en un ensayo en fase I que está basado en un adenovirus recombinante.

    En Israel, la empiezan a ensayar en humanos en el mes de junio y su componente activo se basa en proteínas. La gran ventaja del instituto biotecnológico MIGAL es que llevan trabajando cuatro años para lograr una vacuna que pueda personalizarse para varios virus. Este es un aspecto muy innovador para combatir futuras pandemias.

    Metafóricamente hablando, los caballos están en el hipódromo en una auténtica carrera contrarreloj para llegar el primero y, como muy bien decía Aristóteles, «la esperanza es el sueño del hombre despierto».

    Tratamientos

    El tratamiento con hidroxicloroquina es el más universal. Es un antimalárico que impide que el virus entre en la célula. También se están utilizando distintos antivirales que se usan habitualmente en el abordaje de otras patologías.

    Los japoneses están acelerando la producción de Favipiravir (Avigan), un antiviral contra el virus de la influenza que está resultando efectivo para el Covid-19.

    El ejército español, con gran acierto, ha dado la orden a su Farmacia Militar de fabricar Ribavirin, otro antiviral con el que se están obteniendo buenos resultados clínicos.

    Por otro lado, se está utilizando plasma «hiperinmune» que consiste en transfusiones de plasma sanguíneo de pacientes curados a los enfermos infectados.

    La Unión Europea apuesta por la compañía de medicina regenerativa israelí Pluristem para la puesta en marcha de un tratamiento con células madre de placenta, con el que se están obteniendo muy buenos resultados frente al coronavirus y otro tipo de patologías.

    Igualmente, en Estados Unidos, la FDA acaba de aprobar un tratamiento de la compañía Celularity, que inicia un ensayo de células madre contra el coronavirus.

    Nuevo orden mundial

    Coronavirus: «Jaque a la humanidad» jaquealahumanidad1En EE. UU., cada día toma más fuerza la teoría de la conspiración por la falta de transparencia y el misterio que rodea Wuhan como epicentro de la pandemia.

    Hay muchas controversias e investigaciones abiertas y se siguen realizando estudios sobre el origen natural del SARS-CoV-2, una cepa hasta ahora desconocida. Como diría Aristóteles, “no se puede desatar un nudo si no se sabe cómo está hecho”.

    La reacción hegemónica de EE. UU., como primera potencia mundial ha sido aportar un fondo de 2 billones de dólares, cheques mensuales a las familias, bajas por enfermedad remuneradas y ayudas “directamente en vena” a las empresas, con el fin de garantizar la actividad productiva.

    La tensión bilateral entre China y EE. UU. se ha acentuado, donde subyace la idea de subir los aranceles a las importaciones de China hasta un 45%.

    A primera vista, hay una lucha encarnizada para liderar el nuevo Orden Mundial, pero al final los miembros del G-7 acabaran negociando y pactando soluciones para la propia humanidad, ya que como decía Sófocles, “la verdad puede más que la razón”.

    Si bajamos de esa nube, lo que sí encontramos es una destrucción masiva de las clases medias, con un daño irreparable a las clases pobres, con un problema real de falta de comida en familias normales y con potenciales revueltas sociales, cuya única finalidad es su espíritu de supervivencia. Es el momento de la solidaridad. Como diría Jorge Santayana, “la vida no se ha hecho para comprenderla sino para vivirla”.

    La población no puede vivir permanentemente acosada por este tipo de crisis sanitarias. Los gobiernos tienen que asumir el compromiso de erradicar no solo la pandemia del coronavirus, sino todas las potenciales epidemias provocadas por virus exclusivos, que son una amenaza real para la convivencia social, presente y futura. Todavía recuerdo el día que Diandra Douglas, con su admirable intuición, me anticipó lo que se nos venía encima con este enigmático coronavirus. Ello me ha llevado a pensar en Isaac Asimov que decía: «un sutil pensamiento erróneo puede dar lugar a una indagación fructífera que revela verdades de gran valor».

    De hecho, tengo en mi radar las pandemias frustradas de Gripe Aviar y Porcina, Vacas Locas, Ébola, SARS, MERS, entre otros. Unos virus atribuidos a un salto de especie, que se están extendiendo, cruzando fronteras a medida que las poblaciones de mosquitos se trasladan activadas por el cambio climático. Se han convertido en el verdadero azote de la humanidad y espero que los gobiernos tomen conciencia de ello para erradicarlos.

    Por todo ello, hay que combatir el déficit mundial de cuatro millones de médicos y seis de enfermeras, y es necesario conseguir un acuerdo entre todos los gobiernos para reforzar los sistemas sanitarios, fortaleciendo su capital humano y el desarrollo personal y profesional de todos los sanitarios, desde médicos y enfermeros hasta farmacéuticos y auxiliares, sin crear desigualdades ni exclusiones.

    Todo ello me lleva a pensar que se avecina un cambio disruptivo en la evolución de la especie humana y hay que estar preparados para el cambio de paradigma.

    En definitiva, este verano viviremos rodeados de mosquitos, medusas y coronavirus; tal vez nos tendríamos que plantear ir a vivir a un iglú, con los esquimales de Groenlandia. Todo se simplifica si tenemos muy presente a Platón que decía que “el tiempo es una imagen móvil de la eternidad”.

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