ETS – ¿Conoces el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual?

ETS – ¿Conoces el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual?

ETS – ¿Conoces el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual? 800 450 Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social

Todo 14 de febrero, aparte de San Valentín, es el Día Europeo de la Salud Sexual. Desde el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, queremos crear conciencia de la importancia de llevar una vida sexual segura, por lo que en este artículo se va a tratar uno de los temas más característicos de este día: las enfermedades de transmisión sexual (ETS).

¿Qué son las ETS?

ets Actualmente, la incidencia de las enfermedades de transmisión sexual está en aumento exponencialmente. Según apuntan Vallejo Hernández, R., et al. (2018) hay grupos de población más susceptibles en cuanto al riesgo de contraer una ETS, que se complique el desarrollo de la misma y que padezcan secuelas irreversibles en un plazo más largo de tiempo. Y es que, aunque todo aquel sexualmente activo puede padecer una ETS, entre los grupos más vulnerables se encuentran los adolescentes, los usuarios de drogas y los trabajadores sexuales.

Como indica la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son provocadas “por más de 30 bacterias, virus y parásitos diferentes, y se propagan predominantemente por contacto sexual”. No tiene por qué haber síntomas aparentes, pueden afectar a todo el cuerpo y son más comunes de lo que muchos piensan. Por este motivo, si se tiene cualquier duda, lo primero que hay que hacer es acudir a un médico.

En España, es muy común entre personas jóvenes que practican relaciones sexuales sin protección. De hecho, “1 de cada 4 personas contraerá una infección de transmisión sexual antes de dejar el instituto” (Durex, 2019). Basta solamente con tener relaciones con la persona contagiada una vez para que se transmita.

¿Qué tipos de ETS existen?

ETS - Enfermedades sexualmente transmisibles Aunque hay unas 20 ETS diferentes, las más comunes son: clamidia, sífilis, tricomoniasis, gonorrea, herpes genital, hepatitis B, virus del papiloma humano (VPH) y virus inmunodeficiencia humana (VIH). La Academia Española de Dermatología y Venereología (2014) señala el VPH como la ETS más frecuente en el mundo. Cabe destacar que hay más de 200 clases de VPH y son 40 las que afectan las áreas genitales, boca y garganta (Planned Parenthood Federarion of America, 2021).

Hay dos tipos de VPH: los de bajo y alto riesgo. La mayor parte de las personas contagiadas por VPH no muestra síntomas. De hecho, algunas de las infecciones se eliminan de forma autónoma por nuestro sistema inmunitario y no son un peligro, como las verrugas genitales, que son de bajo riesgo. No obstante, ciertos tipos de VPH a los que se les denomina de alto riesgo pueden llegar a causar cáncer.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las infecciones por clamidia en España han crecido más de un 600%, llegando a los 131 millones de personas infectadas al año. Y los casos por gonorrea han aumentado un 300%, con unos 78 millones de infectados a nivel mundial (Durex, 2019).

De todas las ETS mencionadas anteriormente, solamente las cuatro primeras se pueden curar en la actualidad: clamidia, sífilis, tricomoniasis y gonorrea. Las cuatro restantes no tienen cura total, pero se pueden disminuir los efectos si son tratadas.

¿Cómo detectar una ETS?

Como se ha mencionado, en diversos casos, las ETS no presentan síntomas y suelen ser silenciosas, por lo que es recomendable que, si se tienen relaciones sexuales sin protección, se realice una prueba al menos una vez al año.

Algunas enfermedades de transmisión sexual sí presentan síntomas, aunque estos varían dependiendo del tipo de ETS (Biblioteca Nacional de Medicina de E.E.U.U., 2021): dolor al orinar y/o durante las relaciones sexuales, picazón vaginal, olor inusual en el flujo de la vagina, secreción o picazón, llagas en la zona genital o rectal…

Dependiendo de la infección que se quiera detectar, existen distintas maneras de saber si se está contagiado o no. Mediante una prueba de orina se puede diagnosticar clamidia o gonorrea; con un análisis de sangre se puede conocer si se tiene sífilis, herpes genital, hepatitis B o VIH; y con una exploración médica puede diagnosticarse vaginitis, verrugas u hongos.

¿Cómo prevenir una ETS?

ETS Además de tener relaciones sexuales con protección, que es la manera principal de evitar el contagio, también existen vacunas para algunas de las enfermedades, como la hepatitis B. Otra forma es no compartir objetos que puedan transmitir fluidos corporales fácilmente, como juguetes sexuales o jeringuillas. Las revisiones periódicas son de gran ayuda para prevenirlas, sobre todo si no se usa protección en el acto sexual.

Mitos y verdades sobre las ETS

En la salud sexual, concretamente entorno a las enfermedades de transmisión sexual, existen muchos mitos. A continuación, desmentimos los más comunes:

  1. No se pueden transmitir de forma oral. Aunque la mayoría de ocasiones las ETS se transmiten de forma vaginal o anal, también hay posibilidad de que se contagien oralmente.
  2. La píldora anticonceptiva sirve para protegerse de las ETS. La píldora solo protege en un tanto por ciento del embarazo, pero no de ETS, ya que se contagian a través de fluidos o de sangre infectada.
  3. Las ETS son incurables. De las ocho más frecuentes, cuatro de ellas se pueden curar y las otras cuatro se pueden mitigar sus efectos con tratamiento.
  4. Las ETS solo las tienen las personas promiscuas. Basta con mantener relaciones sexuales sin protección una vez con la persona infectada para contagiarse.
  5. No siempre manifiestan síntomas. Algunas ETS pueden no notarse al principio, pero con el paso del tiempo empezar a manifestarse, por lo que hay que ser precavido y procurar detectarlas antes en revisiones médicas.
  6. Utilizar dos preservativos para asegurar una mayor protección. La utilización de más de un preservativo no es garantía de que se vaya a proteger mejor el contagio o el embarazo. De hecho, es más peligroso porque pueden romperse con la mayor fricción.

Si crees que puedes haber contraído una enfermedad sexualmente transmisible, acude a tu médico de cabecera y cuéntale sin miedo lo que pasa. No estás solo.

 

Fuentes:

Academia Española de Dermatología y Venereología (2014). El VPH, la infección de transmisión sexual más frecuente. Obtenido en https://aedv.es/comunicacion/notas-de-prensa/el-vph-la-infeccion-de-transmision-sexual-mas-frecuente/.

Biblioteca Nacional de Medicina de E.E.U.U. (2021). Pruebas de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Obtenido en https://medlineplus.gov/spanish/pruebas-de-laboratorio/pruebas-de-enfermedades-de-transmision-sexual-ets/.

Durex (2019). Estas son las ETS más comunes. Obtenido en https://www.durex.es/blogs/ets/ets-mas-comunes.

Planned Parenthood Federarion of America (2021). Papiloma humano. Obtenido en https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/enfermedades-de-transmision-sexual-ets/vph.

Vallejo Hernández, R., et al. (2018). Enfermedades de transmisión sexual (ETS). Panorama Actual Med42(413), 417-424. Obtenido en https://botplusweb.portalfarma.com/documentos/2018/5/14/122662.pdf.

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